Luis A. Pérez Dávalos

Medical Project Manager

Telemedicina, una solución consolidada

Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

La telemedicina, junto con otras herramientas de telesalud, ha sido un factor clave para manejar la crisis humanitaria que estamos enfrentando. Aunque la telemedicina no es un tema nuevo, es indiscutible que la situación global durante el 2020 ha sido un catalizador para acelerar el desarrollo e implementación de esta tecnología. 

Por ejemplo, a inicios del año, se observó un incremento de 33% de adopción de herramientas para telemedicina en pacientes de Estados Unidos (EU); para los primeros meses en que la pandemia avanzó sobre ese país, más de 70% de los pacientes habían considerado la atención remota y alrededor de 50% ya había tenido al menos una teleconsulta. Desde la perspectiva financiera, el crecimiento también es evidente y se espera que para 2026 el valor de este mercado alcance 185.6 B de dólares.

El éxito presente de la telemedicina se debe a su impacto multinivel en los servicios de salud. A nivel de población general, 74% de los millennials prefieren teleconsultas sobre consultas presenciales, 89% de los pacientes están dispuestos a aceptar telemedicina como atención clínica, y el porcentaje de satisfacción de quienes han recibido teleconsultas es de 85%. 

La perspectiva de los profesionales de la salud no se aleja de esta posición; más de la mitad de los médicos reportan que los resultados de tratamientos indicados por atención virtual llegan a ser mejores que con atención presencial, y apenas 5% de las teleconsultas ameritan una consulta presencial subsecuente. 89% de los médicos perciben la telemedicina como un medio satisfactorio para llevar el seguimiento clínico de sus pacientes. 

Por supuesto, a nivel administrativo también se perciben las virtudes de los servicios de telemedicina, que se traducen directamente en menores costos de operación y mejores indicadores de productividad. Las instituciones de salud que han incorporado estas estrategias han reportado mayor volumen de pacientes, con menor índice de hospitalizaciones y recurrencias de los pacientes ambulatorios.

Pero ¿qué hay detrás de los servicios de telemedicina? ¿Qué debe ocurrir desde que se idea una solución tecnológica hasta que sale al mercado? Ese proceso que pasa muchas veces desapercibido para el usuario, es el verdadero reto. 

Teniendo muy presente la misión de Mellow Consulting, hemos tenido que responder a la emergencia sanitaria por COVID-19, generando soluciones y apoyando iniciativas para fortalecer los servicios de salud. Así fue como a través de Viive y otros proyectos en puerta, hemos vivido el proceso para gestar un servicio de telemedicina. Este proceso requiere, desde un inicio, delimitar un problema y analizarlo exhaustivamente, para después valorar qué tan plausibles son las soluciones propuestas y así poder elegir la más conveniente. Luego viene toda la planeación que hace las veces de los castillos de un edificio, que sostendrán el proyecto y permitirán que se mantenga en pie. El desarrollo del proyecto es donde más se facilita la colaboración interdisciplinaria con el propósito de tener un producto integral, redondo, que no sólo cumpla su función, sino que además sea fácil de utilizar, accesible, eficiente y escalable. Y cuando por fin está listo el producto, es apenas el inicio… Debe probarse una y otra vez para garantizar su calidad, y debe haber comunicación con los usuarios para poder recibir sus comentarios y resolver sus necesidades. 

Gracias a esta comunicación es que hemos logrado desmitificar muchos “obstáculos” que se suponían para la implementación de telemedicina. Uno de los más importantes, era la idea de que a través de una cámara y un micrófono sería imposible entablar una relación médico-paciente sólida y cálida; es sorprendente lo bien que puede sentirse un paciente por el simple hecho de tener alguien que le escuche y le oriente, que se preocupe por su estado de salud y le dé ánimo para lo que venga. Otro de los supuestos obstáculos más arraigados era que la telemedicina no iba a ser accesible para personas de bajos recursos o con una brecha generacional importante; resulta que gracias estrategias gubernamentales de telemedicina ha sido posible llevar atención médica a las regiones más aisladas de algunos estados de la república, y con mucho gusto recuerdo haber atendido de forma remota a un paciente de 82 años, preocupado por saber su riesgo de tener COVID-19.

Como médico, durante los peores meses de la pandemia en nuestro país, llegué a sentir frustración por no estar prestando mis servicios clínicos en la línea de batalla; hoy puedo decir que me siento satisfecho personal y profesionalmente con la contribución que he tenido a estos proyectos desde una posición estratégica, dentro de Mellow Consulting.

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